El Rinoceronte

Versión digital de la revista El Rinoceronte de Cuenca (ES).

Los refranes del carnicero caprichoso [por el Carnicero hijo]

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Sabiduría primaveral de primer orden, imprescindible para los que quieren ser grandes conquistadores

La primavera ha llegado. ¿Pero estamos realmente a la altura de ella?

Querer llegar a algo es difícil. Muy difícil. Y sin antecedentes penales incluso puede ser peligroso.

Un buen solomillo vale más que mil refranes.

¡Pero ojo! Mil refranes pueden valer una pasta.

Todos los grandes conquistadores nacieron en una carnicería (Es alucinante).

Pero no sabían cortar bien la carne.

No sé nada de la vida eterna. ¿Pero qué más da? Nos metemos en ella con dos cojones.

Los cadáveres que hay en una carnicería son los únicos que no van al cielo.

La verdad es como un solomillo. Pero también puede ser un chorizo. Los chorizos que se visten de solomillo se dividen en dos clases: clase A y clase B. Los de clase A tienen menos grasa. Los de clase B menos dinero.

Este no es mío:
Con más facilidad hace una propia persona lo que otra vez ha hecho que lo que nunca hizo.
(Es de Quevedo. Yo no entiendo nada).

La ternura es como la tenera cuando de la tenera sólo quedan los huesos (Esto es mío, pero tampoco lo entiendo).

El sentido común son las criadillas de los hipócritas.

El único que puede ser hipócrita es el carnicero.
(Por sentido común).

Mi prima Laura se pasa un poquito. El otro día hizo un comentario sobre el chorizo de Ángel Acebes que era buenísimo. Pero no lo puedo poner aquí.

Si lo digo en la carnicería me quedo sin clientes.

Quedarse sin clientes es malo. Quedarse con ellos también. Eso es la verdadera tragedia.

No sabemos nada.
Pero que más da. Nos metemos en esto con dos cojones.

Written by Walter

1 Abril, 2006 a 3:38 pm

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