Carta del director nº 8 (o reflexiones sobre el 2006)

“El invierno empieza cuando la cerveza que uno compra en el supermercado está tan fría que no hay que meterla en la nevera”. (Unamuno)
Este invierno ha sido un invierno raro en este sentido. Le faltan unos cuantos grados, pero siempre queda la opción, cerveceramente hablando, de la tienda de los chinos donde el invierno funciona correctamente hasta las doce de la noche.
Ha muerto James Brown, el godfather del soul, el predicador de Georgia, una zona caliente, caliente gracias a él.
Inolvidables sus pequeñas travesuras, como la famosa noche en que se pasó unos cuantos controles de policía conduciendo un coche caliente, caliente, como él, como la noche de Georgia.
La policía le persiguió pero sólo consiguieron pararle pegándole unos cuantos tiros a los neumáticos.
Tres años estuvo en la cárcel por asalto y por huir de la policía hasta que en 1991 le dieron la libertad condicional.
James, esta persecución ha sido tu mejor concierto, mejor que todos los conciertos de U2 o de Oasis, incluso mejor que los de Miguel Bosé.
Marbella: ¡Qué aburrimiento!
¿Siguen todos en la cárcel?
Julián Muñoz está muy enfermo, casi tanto como Jesús Gil, que, según me han dicho, incluso podría estar muerto ya.
De lo que no cabe ninguna duda es de la muerte de Sadam Hussein. Le ahorcaron el 23 de diciembre, a las cuatro de la mañana. La soga que emplearon era muy gorda, se veía que era de verdad y no como la que utilizaron en la película “Por un puñado de Dólares”.
Sin soga y en la cama, así murió Pinochet, rodeado de los suyos y llorado por su gran amiga Margaret Thatcher.
El tercer cadáver en este Gabinete del Terror es Saparmurat Niyazov, el ex-”presidente” de Turkmenistán. 21 años llevaba en el poder sin descanso hasta que, dos noches antes que a Sadam, la dama de la guadaña le pidió el último baile.
He visto la foto de este personaje en un periódico: él delante de un gigantesco edificio como de plástico y oro macizo, con el pelo teñido, traje tipo “vendedor del año de El Corte Inglés” y en cada mano anillos con piedras tamaño chupa-chups.
Parecía una mezcla entre Kim Il Jong, de la Rosa, y un cantante hortera.
Silvio Berlusconi, junto con Donald Rumsfeld, uno de los 10 perdedores del 2006 según una encuesta, es de otra clase, pero no ha tenido nada que envidiar a ningún caudillo tercermundista cuando gobernaba Italia cantando “A mi Manera” en versión Telepizza.
Este divo, a medio camino entre Mussolini y un finalista de Gran Hermano, ha sido unos de los grandes cómicos de la época de las películas Snuff.
Silvio, que disfruta ahora de un nuevo marcapasos que le fue implantado por el propio doctor House ha tragado muy mal su derrota electoral de Abril y sigue muy enfadado con los italianos y con el partido marxista-francomasónico que ha conspirado contra él.
Lejos de este palurdismo narcisista está la heroica burguesía catalana, internacionalista, intelectual y moderna.
Ellos, que lucharon contra el franquismo durante más de dos mil años, con canciones de Ovidio y de Serrat, han dado ahora un nuevo ejemplo de su civismo y de su natural elegancia: Mientras los albanokosovares y otros corsarios invaden sus costas y peligran su bienestar, esta clase, lejos de caer en un vulgar racismo, sólo pide un poquito más de seguridad, y que el gobierno no ayude solamente a los delincuentes.
Conmovedor.
Parece que los espectáculos de la Fura dels Baus y las recetas de cocina de Manuel Vázquez Montalbán han dado su fruto.
Y también los susurros de Ana Belén y la insistencia de Víctor Manuel de hacer el amor y no la guerra.
Justo cuando sale la nueva película de James Bond muere un auténtico 007 ruso envenenado con una pequeña bomba atómica, que estaba escondida en un Sushi.
Quién ha sido: ¿Putin, Stalin o el malvado jefe de Spectra?
En los servicios de caballeros de La Moncloa se cuenta ahora un chiste:
José Luis Zapatero y Putin, después de un acto oficial se encuentran a solas y empiecan a charlar.
-Y tú -pregunta Putin-, ¿qué hobbys tienes?.
-Yo colecciono chistes que hace la gente sobre mí -contesta Zapatero-. Y tú qué, ¿también tienes un hobby?
-Sí -dice Putin-, uno muy parecido al tuyo. Yo colecciono a la gente que hace chistes sobre mí.
Un extraño caso de abuso sexual ha sacudido Texas a principios de diciembre.
Un individuo le tocó los pechos a una empleada de un colegio de Waco cuando estaba esperando el autobús.
Fue un gran escándalo y el individuo, que era alumno de esta escuela, fue suspendido de clase y llevado ante un Juez.
Tenía cuatro años y había confundido los pechos de la empleada con los de su mamá.
Ha vuelto Aki, el dueño del bar La Moneda, de su viaje a México. Ha estado por todo el país, también en Chiapas, un lugar como la aldea de Astérix y Obélix pero más en serio.
En Veracruz conoció a una periodista brasileña que le explicó los atardeceres en el Caribe y su relevancia para el nuevo cine holandés.
Es una historia muy romántica y me hubiese gustado contarla aquí, pero ya no queda sitio.